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¿Cuál es el
lugar que debería ocupar el profesional
de las relaciones públicas dentro de la
empresa y cuál es el que realmente ocupa?,
¿dispone de la suficiente autonomía
de actuación y forma parte del cuadro directivo
que toma las decisiones clave en la empresa?,
¿existe un buen flujo de información
desde el interior de la empresa hacia el exterior
y viceversa?.
El departamento de investigación de la
Escola Superior de Relacions Públiques
de la Universitat de Girona y la comisión
de investigación del Col.legi han llevado
a cabo un exhaustivo estudio al respecto entrevistando
a profesionales de 83 empresas distintas y a continuación
avanzamos parte de sus conclusiones. Unos resultados,
con cifras y perfiles concretos, que pretenden
introducir algo de claridad en el, a veces confuso
y no siempre bien valorado, mundo de los relaciones
públicas y de su entorno de trabajo.
Definamos
conceptos
Las relaciones públicas
constituyen la rama de las ciencias de la comunicación
que tienen por finalidad gestionar el impacto
que una organización produce en su entorno
y, en su caso, resolver los conflictos o las crisis
que se produzcan. Tanto la gestión de las
relaciones públicas, como su ubicación
dentro del departamento de comunicación
y la ejecución de ciertas estrategias están
condicionadas al papel que lleven a cabo sus profesionales.
Los mensajes emitidos por el departamento de relaciones
públicas tienen siempre que tener como
objetivo el entendimiento entre los miembros de
una organización y sus públicos,
o dicho de otro modo, la alta dirección
de la empresa tiene que mantener una especial
preocupación por su entorno. Y esta preocupación
tiene que basarse en conceptos como la igualdad
y el trato equitativo entre todos los miembros
de la empresa u organización.
Por tanto, visto lo anterior, podemos afirmar
que los departamentos de comunicación requieren
la autonomía necesaria para desarrollar
estrategias innovadoras y constructivas sin que
haya un control explícito por parte de
la dirección. Esta circunstancia sólo
puede plantearse desde la profesionalización
de estos departamentos, quienes mediante sus decisiones
y planteamientos estratégicos tienen que
introducir aspectos novedosos y pensamientos más
flexibles. La descentralización a la hora
de tomar decisiones es un elemento clave para
que se establezca una relación y una comunicación
fluida entre la organización y su entorno
y viceversa. Esta descentralización de
poder implica un acto de responsabilidad, que
facilitará que las entidades y sus públicos
sean conscientes de sus comportamientos respectivos
y que, consecuentemente, dará paso a un
enfoque preventivo en la gestión de sus
conflictos.
Independencia
respecto al marketing
Los planes
de comunicación de los departamentos de
relaciones públicas altamente profesionalizados
tienen que ser gestionados de manera estratégica,
lo que nos lleva a separar de forma definitiva
las relaciones públicas del marketing.
Los departamentos de relaciones públicas
sólo pueden actuar de forma profesional
si dependen directamente de la alta dirección
y por ello se hace necesaria una representación
dentro del equipo directivo de la empresa. Además,
los profesionales de las relaciones públicas
tienen que actuar más allá de las
fronteras de la empresa u organización,
transmitiendo a la dirección las necesidades
de su entorno y consiguiendo que el entorno entienda
las posturas de la organización.
Con el objeto de lograr esta
comunicación, habitualmente estos profesionales
utilizan métodos y técnicas de investigación
basadas en las ciencias sociales, para provocar
actitudes y comportamientos del público
según los intereses de la organización
a la que sirven. La comunicación adquiere
un carácter bidireccional y por tanto sugiere
un feedback del público hacia la organización,
que provoca unos efectos de desequilibrio a favor
siempre de la organización. Este comportamiento
asimétrico, muy utilizado en la práctica
de hacer prevalecer los intereses de la organización,
no es útil en la prevención de conflictos.
A pesar de ello, las empresas continúan
utilizando este modelo para conseguir una mayor
aceptación comunicativa de sus públicos
hacia su producto, lo cual denota un enfoque profesional
más cercano al marketing que a las relaciones
públicas. El modelo asimétrico bidireccional
condiciona a las organizaciones y las obliga a
reaccionar sólo cuando se presenta un problema.
Los miembros de las organizaciones se preocupan
en exceso de observar el entorno y en cómo
pueden persuadirlo según sus conveniencias,
pero no muestran interés en conocer cómo
les percibe el entorno. Esto lleva a que la información
generada por las empresas fluya siempre hacia
el exterior y no deja que la información
les pueda llegar desde el exterior, a menos que
ellos lo pidan por intereses propios, lo que convierte
a la organización en un sistema cerrado,
centralizado, elitista, conservador y rígido.
La
comunicación simétrica
En cambio, en la comunicación
simétrica el objetivo primordial es establecer
una relación de entendimiento entre la
organización y su entorno, un diálogo
articulado a través de la comprensión
en el que el profesional de las relaciones públicas
ha de actuar como un mediador entre la organización
y el público. La simetría pretende
modificar la actitud y el comportamiento de la
dirección tanto como de su público
sin establecer paramétros de persuasión
sobre ninguno de los dos. Sólo formando
parte del equipo directivo que toma decisiones
el relaciones públicas podrá conocer
los intereses de la organización para transmitírselos
a los públicos y viceversa.
Esto nos acerca al concepto del profesionalismo
de los relaciones públicas y nos conduce
a la siguiente conclusión: los relaciones
públicas no tienen generalmente la libertad
de comportarse como profesionales a menos que
formen parte del núcleo dominante.
Cuando los departamentos de comunicación
o de relaciones públicas pertenecen a este
núcleo tienen la capacidad de incorporar
finalidades como la responsabilidad social, la
comprensión del público al que se
dirigen sus mensajes o la comunicación
simétrica en la estrategia general. Cuando
las organizaciones tienen estas finalidades es
fácil establecer objetivos de comunicación
y para los departamentos de Relaciones Públicas
demostrar que los han cumplido, comprobando así
el verdadero valor de su profesión.
El departamento de investigación de la
Escola Superior de Relacions Públiques
de la Universitat de Girona conjuntamente con
el Col.legi de Publicitaris i Relacions Públiques
han realizado una investigación de 83 empresas
del sector privado español para determinar
la profesionalidad de sus departamentos de comunicación.
El objetivo era perfilar las tareas que desarrollan
los profesionales de los departamentos de comunicación
e investigar si formaban parte del núcleo
dominante; es decir, determinar cuál es
su grado de profesionalismo. La investigación
también pretendía identificar la
realidad profesional de los departamentos de comunicación,
y si dichos departamentos tenían capacidad
de influir en la decisión de las estrategias
generales, es decir, si formaban parte de la directiva
y si esta dirección actuaba de manera centralizada
o descentralizada.
La metodología se ha basado en una encuesta
cuantitativa realizada a 83 empresas de sectores
de alimentación, banca, finanzas, automóvil,
telecomunicaciones, construcción, farmacia,
mecánica, electrónica, textil, hotelera,
informática y agrícola. El cuestionario
lo componían una ficha técnica donde
se pedía el nombre de la organización,
la denominación exacta del cargo, la edad,
el nombre, su formación y la antigüedad
en el cargo. También se hacían tres
preguntas cerradas referidas a las actividades
que realizaban los departamentos de comunicación,
el cargo de su inmediato superior y si formaban
parte de los órganos de toma de decisiones
sobre la política general de la empresa.
Los resultados obtenidos se reflejan en las siguientes
tablas.
1.-
Perfil femenino de los profesionales de las Relaciones
Públicas.
MUJERES PORCENTAJES
Número (32) 38,5 %
Media de edad 33,5 años
Antigüedad en el cargo 5,4 años
Título universitario 87 %
Especialidad en comunicación respecto al
título universitario 32,1 %
Estudios medios 13 %
Número de personas por departamento 4,4
2.- Perfil
masculino de los profesionales de las Relaciones
Públicas.
HOMBRES PORCENTAJES
Número (51) 61,4 %
Media de edad 42 anys
Antigüedad en el cargo 6,5 anys
Título universitario 86,2 %
Especialidad en comunicación respecto al
título universitario 20,4 %
Estudios medios 13,8 %
Número de personas por departamento 7
3.-
Actividades realizadas por los Departamentos de
Comunicación y Relaciones Públicas.
ACTIVIDADES PORCENTAJES
Relaciones con los medios 83,1 %
Comunicación interna 72,2 %
Relaciones con los consumidores 55,4 %
Comunicación financera 46,9 %
Relaciones con la comunidad 50,6%
otros 39,7 %
4.-
Cargo inmediatamente superior al del Director
de Comunicación o Relaciones Públicas.
CARGOS PORCENTAJES
Presidente 9,6 %
Vicepresidente 6 %
Gerente 25,4 %
Director general 31,3 %
Otros 27,7%
5.-
Pertenencia al núcleo dominante de la
empresa.
PORCENTAJE
Si 56,7 %
No 43, 3 %
Conclusiones
De las 83 empresas investigadas,
hay 32 mujeres responsables de las áreas
de comunicación y 51 hombres. La media
de edad entre las mujeres es de 33,5 años
y la de los hombres es de 42 años. En cuanto
a la formación académica, el 87%
de las mujeres tienen formación universitaria
pero de este porcentaje, sólo un 32,1%
tiene formación superior especializada
en comunicación y el 13%, estudios medios.
Entre los hombres este porcentaje es todavía
más bajo ya que del 86,2% con titulación
universitaria, sólo el 20,4% están
especializados en comunicación. El resto,
el 13,8%, tienen estudios medios, muy parecido
al porcentaje entre las mujeres. La apreciación
sobre la formación en comunicación
en estas áreas nos conduce a determinar
que las empresas buscan personas con titulaciones
universitarias independientemente de su especialización
en el campo donde han desarrollado sus tareas.
Este hecho supondrá una actitud profesional
basada en un rol más técnico, ya
que su formación no les permite desarrollar
unas tareas comunicativas atribuidas a un rol
directivo más profesional.
Esta investigación ha concluido que las
empresas tienen una actuación comunicativa
muy estructurada ya que predominan en gran medida
las relaciones con los medios de comunicación
(en un 81,3%), la comunicación interna
(en un 72,2%) y la relación con los consumidores
(en un 55,4%). Ello evidencia una gran preocupación
por el producto y la imagen. La investigación
refleja un muy alto porcentaje de capacidad de
decisión por parte de los profesionales,
ya que si bien un 56,7% manifestó que formaba
parte del núcleo dirigente, el 72,3% de
los encuestados dependía directamente de
la alta dirección (presidentes, vicepresidentes,
gerentes o directores generales). Un resultado
paradójico teniendo en cuenta el alto porcentaje
de actividades relacionadas con la promoción
del producto que nos citaron ante la pregunta
de actividades desarrolladas. Este hecho evidencia
la falta de conocimientos sobre la disciplina
de las relaciones públicas y una visión
profesional más técnica que estratégica.
Ninguna de las empresas investigadas denomina
a su departamento ni a sus competencias Relaciones
Públicas, lo cual evidencia la débil
confianza en la nomenclatura o denominación
de esta disciplina. La preocupación de
las empresas continúa siendo la de la productividad
y la venta de sus productos y las relaciones públicas
se sitúan como un instrumento del marketing.
Sólo incrementando la calidad de la enseñanza
de esta disciplina en nuestras universidades seremos
capaces de cambiar la percepción y la verdadera
actuación profesional de los y las relaciones
públicas.
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