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UNA CASA EN MEDIO DEL CAMINO
Queridos amigos y amigas:


Lo que sigue no es una profecía: algún día el ciclo bueno de la economía, volverá.

Pero añadiría algo menos perogrullesco. Cuando ese nuevo ciclo llegue, algo importante habrá cambiado. Y ello va a ser el interés recrecido que ofreceremos a la sociedad los profesionales de la Comunicación. Como una profecía no necesita explicación, pero una previsión sí, a continuación expongo las siguientes razones.

Primera. Estamos deslocalizando a la velocidad del TGV. La competitividad española, basada en el precio de la mano de obra y la posibilidad de devaluar la peseta, ha pasado a la Historia, pero... ¿cómo vamos a competir frente a los países que disponen de mano de obra barata?. La respuesta es: Nosotros -y otros profesionales de la creatividad- somos ya parte de la nueva y necesaria mano de obra.

¿Y por qué? Porque el país necesita aumentar la productividad.
Tenemos la posibilidad de superar el gran precipicio de I+D que nos separa de los países próximos, cuatro o cinco veces nuestro porcentaje de inversión. El I+D no se limita a la tecnología, sino que incluye la esencia del marketing, la investigación que da lugar a productos indisociables del conocimiento del consumidor, la creación de marcas, el desarrollo de formatos y envases.

Segunda. Porque hemos de implantar empresas en el mundo. Ya lo estamos haciendo, aunque con algunos tropiezos. La gran asignatura pendiente es el convertir nuestras marcas locales en marcas europeas y globales de calidad, y ello debería resolverse en los próximos quince años con un gran éxito español en los mercados internacionales. Esto depende también de los publicitarios del país. Estas marcas deberían crecer en el exterior tal como lo supieron hacer anglosajones o franceses, dejándose acompañar en el viaje del comercio mundial por sus publicitarios.

Además, y esta es la tercera de las razones para el optimismo, las administraciones van a invertir cada vez más en Comunicación porque se darán cuenta de que la comunicación preventiva e institucional es mucho más barata que otras inversiones públicas. Así lo ha expresado públicamente el Col·legi ante los políticos. Es más barato educar que curar, más eficiente persuadir que reprimir y más inteligente invertir en campañas ciudadanas que en cárceles y hospitales.

Cuarta. Los profesionales de las relaciones públicas y la comunicación corporativa saben que están a punto de entrar en una nueva era
-su golden age- de la profesión. Tras los últimos desaguisados empresariales, la reputación corporativa y los gabinetes de crisis están de moda.

Y quinta. Hay déficit de profesionales con capacidad de aportar excelencia en las áreas de comunicación directa. La sucesión de servicios especializados que empezó con el big-bang de los ochenta, continúa.

A modo de conclusión, la salud del sector es mucho más que una buena expectativa, es una necesidad del país. La creatividad tiene papel clave en el futuro y ello redundará en más trabajo. Sobre todo para aquellos que tengan verdadera vocación y amor al oficio y se esfuercen en desarrollar conocimientos desde la Universidad.

El puente natural entre el mundo universitario y el mercado es el Col·legi. Por ello, la creación de una nueva Bolsa de Trabajo es un gran reto para el Col.legi a las puertas del 2003. Y la nueva sede colegial en la Rambla de Catalunya, que inauguraremos en las primeras semanas del año, es la Casa que todos queríamos tener desde el principio de este mandato de la nueva Junta. Una sede digna, donde nuestra gerencia y secretaría puedan dar servicio a los colegiados y donde podamos reunirnos, leer los últimos libros, hacer un curso o encontrar la oportunidad de un nuevo trabajo.

Ahora se ha cumplido un año y medio desde las últimas elecciones.
Estamos justo en la mitad del mandato, un camino que, como todos, puede ser batido por el viento, pero que continúa. Hemos encontrado algunas dificultades no previstas -casi todas superadas- pero también hemos encontrado una casa en medio del camino. Una casa donde se reúne ya lo mejor del colectivo, unos 750 profesionales, muchos más del doble de los que éramos al principio de esta etapa. Todo un Col.legi.

Un saludo muy cordial.
Ildefonso García SerenaDegà